Me desperté como a las 7 de la
mañana y comencé a escribir mi diario y revisar los kilómetros andados y por
andar. Luego de más o menos una hora salí de la carpa y la pareja de holandeses
ya se había ido y el alemán se estaba preparando. Me contó que su plan era
llegar a Chaitén y cruzar hacia la isla de Chiloé, para recorrerla y terminar
en Puerto Montt, para luego tomar un bus a Santiago. Stephen, el alemán, salió como a las 10:30 hr rumbo a Villa Santa Lucía. A esas alturas, y considerando lo cerca que estaba de Futaleufú y lo duro del día anterior, yo había decidido partir después de almuerzo. En el camping, imperdible compartir con la gente que allí se encontraba: una familia de Comodoro Rivadavia, una familia de Concepción, quienes me contaron que me habían reconocido y que hace unos días atrás yo había cruzado en la misma barcaza que ellos.
Luego de lavar ropa y secarla con
el tremendo sol que había, me encontraba listo para continuar. Debía hacer 10
km hasta Futaleufú y una vez allí evaluaría cruzar la frontera el mismo día. El
camino estuvo duro nuevamente, con sol y polvo. Partí como a las 14:00 hr y
llegué cerca de las 16:00 hr.Cada vez que llegaba a la parte alta de una cuesta, miraba hacia atrás y no podía creer como iba cruzando la cordillera. Había avanzado entre las montañas.
Al llegar a Futaleufú me fui directo a la plaza de armas, allí hay una oficina de turismo. Aún tenía muchas horas de luz pero hoy era un día para descansar…
Futaleufú tiene de todo, tiendas de abarrotes, wi-fi por todos lados, hospedaje de todo tipo y precios, restaurantes, etc. A este pueblo llegan muchos extranjeros atraídos por los rápidos de río, por ello está preparada para los turistas. El lugar donde alojé era perfecto: cafetería, alojamiento, artesanía Sur Andes (http://surandeschile.cl/).


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